El comisario europeo de Ampliación, Johannes Hahn, aseguró hoy que la Unión Europea (UE) aboga por conceder la autonomía a la región separatista moldava de Transnistria con el fin de arreglar un conflicto que estalló tras la caída de la URSS, publicó la Vanguardia.

TransnistriaFoto: Wikimedia Commons

"La UE respalda una solución al conflicto conservando la integridad territorial, independencia y soberanía de Moldavia a través de la concesión de un estatus especial a la región de Transnistria", dijo Hahn en rueda de prensa en Chisinau, capital moldava.

Hahn destacó la necesidad de reanudar las negociaciones de paz en el formato 5+2, que integra a las dos partes implicadas y a los cinco mediadores internacionales: Rusia, Ucrania, EEUU, la UE y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Para ello, el comisario subrayó que "es necesario conducir reformas y mantener la estabilidad política de Moldavia", país que celebrará elecciones presidenciales el 30 de octubre.

Entre otras reformas, hizo hincapié en la lucha contra la corrupción y en llevar a buen término la investigación sobre la desaparición de 2.000 millones de dólares de varios bancos estatales, que provocó en 2015 una grave crisis política en ese país.

Hahn consideró prioritaria también la firma de un nuevo programa de asistencia con el Fondo Monetario Internacional, dinero que serviría para impulsar el proceso de reforma en Moldavia, considerado el país más pobre de Europa.

"Después de que el panorama político en Moldavia causara el pasado año preocupación en Bruselas, ahora podemos decir felizmente que en el país se ha asentado una estable situación política", comentó.

Recientemente, el líder de Transnistria, Yevgueni Shevchuk, firmó un decreto con el fin de homologar la legislación de dicha región con la rusa, antesala de una posible incorporación en la Federación Rusa, al estilo de Crimea.

Los analistas creen que Shevchuk, en el poder desde 2011, hizo este anuncio con vistas a las elecciones presidenciales de diciembre, ya que sus índices de popularidad están bajo mínimos y tiene al primer ministro y al Parlamento en su contra.

Según algunos expertos, los habitantes de Transnistria nunca aceptarán un arreglo federalista que, en su opinión, les convertiría en ciudadanos de segunda clase, habida cuenta de que muchos moldavos tienen pasaporte rumano y pueden viajar a la UE sin restricciones.

Las autoridades separatistas aceptarían integrarse en Moldavia si ese país es aceptado como miembro de pleno derecho de la UE y todos los ciudadanos de la antigua república soviética sin distinción se convierten en ciudadanos comunitarios.