"Un pequeño paso para Europa, un salto de gigante para Moldavia", escribe en portada el diario Timpul, el día en el que el primer ministro Iurie Leanca firma el acuerdo de asociación con la Unión Europea en la cumbre de la Asociación Oriental, tras tres años de conversaciones.

Se trata de un "día histórico para Moldavia", escribe el diario, recogiendo las declaraciones del primer ministro, según el que esta firma "abre una vía clara para que un día Moldavia se convierta en miembro de la UE".

Con el acuerdo de asociación, "la UE y los Estados Unidos arrancan a Moldavia de las garras de Rusia”, titula por su parte Adevarul Moldova, para el que la firma del acuerdo es un éxito para Chisinau, razón por la cual hay que dejar de un lado el escepticismo y contemplar "el vaso medio lleno":

"Moldavia se convierte en la principal "flor" del ramo de la Asociación Oriental, después de que Ucrania se haya "marchitado" en la batalla tras los primeros hielos rusos desencadenada en este noviembre lleno de esperanza. Los funcionarios europeos tendrán que dar puntos a Moldavia, sin olvidar a Ucrania (donde las cosas todavía no se han resuelto). Lo importante es que la voluntad de integración europea se mantenga en el ámbito del poder de Chisinau y como estado de espíritu dominante en la sociedad de Besarabia [Moldavia y Transnistria]."

La apuesta de sustraer a Moldavia de la influencia rusa es importante, escribe por su parte Romania libera en Bucarest. El diario subraya que el acuerdo firmado en Vilna podría configurar el futuro de la región. Así, para la editorialista Sabina Fati:

"Rusia dejará a los líderes georgianos y moldavos felicitarse del éxito de Vilna, para no provocar problemas antes de los Juegos Olímpicos de Invierno [organizados en Sotchi], aunque resulta difícil creer que dejará a los dos Estados en los brazos de los europeos. Presiones económicas podrían ejercerse a continuación y Rumanía debe tener un plan B para mantener a Moldavia bajo la órbita europea".