¡Las reivindicaciones de los manifestantes no son negociables! Victor Ponta es el único que sigue creyendo en el proyecto minero que utilizará cianuro. La campaña Salvați Roșia Montană (Salvad Roșia Montană) anuncia que las protestas continuarán después de que el domingo saliera a la calle un número récord de personas en todo el mundo. En 33 ciudades de Rumanía y 41 del extranjero se organizaron manifestaciones de de solidaridad para salvar Roșia Montană, informaron este martes los organizadores en un comunicado de prensa.

Rosia MontanaFoto: HotNews.ro / Alexandra Crisu

Algunos vecinos de Roșia Montană estuvieron presentes junto a Eugen David, el presidente de la asociación Alburnus Maior, en la Plaza de la Universidad de Bucarest y posteriormente en la marcha solidaria que recorrió el centro de la capital y los barrios de Tineretului y Timpuri Noi. En el decimoquinto día consecutivo de protestas, los manifestantes han vuelto a pedir el rechazo a la ley, mediante el voto a mano alzada en el Parlamento de Rumanía y la anulación de la llamada “comisión especial” de análisis.

“Las reivindicaciones no son negociables” es el mensaje que han transmitido los manifestantes al primer ministro. Ellos se mantienen firmes en sus posiciones y no negociarán que se haga la mitad, un cuarto o un quinto del proyecto de minería con cianuro.Tras las apresuradas declaraciones en Roșia Montană, aisladas de la realidad tal como la entienden las decenas de miles de ciudadanos de Rumanía que se encontraban ayer en la calle, los manifestantes han añadido una reivindicación a su lista: la dimisión de Victor Ponta. Por lo tanto, la idea de negociar con un primer ministro al que la calle le pide la dimisión se convierte en absurda.

“El movimiento no tiene líderes, tiene solamente conciencia. Resulta imposible para Victor Ponta hablar con 25.000 personas en Bucarest más otros miles en todo el país y en el extranjero. Nuestras reivindicaciones no se discuten y no se negocian, estaremos en la calle hasta que se solucionen todos y cada uno de los puntos”, ha declarado Eugen David.

Victor Ponta, que se encontraba ayer en visita a Roșia Montană para sacar a la superficie a los 33 empleados que se habían “auto-bloqueado” en la mina-museo Cătălina Monulești, ha comentado: “...el cuento ese de que a Roșia Montană se irá de turismo, que sepan que cualquier persona que vaya allí puede ver que es un cuento (…) Hay lagos de cianuro, su río está realmente rojo por la contaminación”.

“Queremos que el ministro preste atención hoy, primer día de colegio, a una vieja costumbre de los alumnos. La de no hablar sin saber. Si no sabes, lees o preguntas para no decir tonterías que puedas haber escuchado o decir a otros. Métase bien en la cabeza, señor Ponta, que en Roșia Montană no se ha empleado el cianuro en la minería y no deseamos vivir junto al mayor depósito de cianuro al aire libre de Europa”, ha declarado Călin Caproș, el vicepresidente de Alburnus Maior.

La Asociación Alburnus Maior considera inaceptables las declaraciones del primer ministro, que condenan el desarrollo turístico de Roșia Montană. Parece ser que el primer ministro se ha convencido de las reducidas posibilidades de desarrollo turístico de Roșia Montană tras haber mantenido una conversación con unos treinta supuestos mineros. Al primer ministro no le han convencido,pues, ni los estudios que ha realizado la Academia Rumana, ni los profesores de la Academia de Estudios Económicos ni los miles de participantes que acuden cada año al festival FânFest.

Incluso aunque Victor Ponta no consiga entender la amplitud de las manifestaciones y se limite a dar declaraciones copiadas del discurso de la compañía, las protestas ya tienen consecuencias a nivel internacional. Scotia Capital, un importante broker de Gabriel Resources, ha anunciado que no va a realizar más operaciones en bolsa con las acciones de la compañía por la presión pública de Rumanía y del mundo entero.

Victor Ponta es el primer ministro de Rumanía desde hace 16 meses. En todo este tiempo no ha acudido ni una sola vez a Roșia Montană para hablar con las más de 100 familias amenazadas por la expropiación. Ayer, por motivos de imagen, se desplazó a hablar con los 33 empleados de la compañía minera, volviendo a ignorar a los locales que desean dignamente el desarrollo duradero de Roșia Montană.