El rumano que supuestamente es el cabecilla del robo de siete pinturas de un museo holandés, entre ellas un Picasso y un Monet, sólo revelará su paradero si el juicio se traslada a Holanda, dijo el martes su abogado. Radu Dogaru y otros cuatro rumanos comparecieron ante un tribunal de Bucarest acusados de robar obras de arte valoradas en decenas de millones de euros en el museo Kunsthal de Rotterdam en octubre.

Los abogados de algunos de los hombres dijeron en agosto que estaban dispuestos a devolver las obras a cambio de un acuerdo no especificado. Fue la primera vez que se daban detalles de los posibles términos para un acuerdo.

El abogado defensor Catalin Dancu dijo a periodistas en un receso del proceso que cinco de las siete pinturas, que se pensaba que estaban en Rumanía, habían sido trasladadas.

"Las cinco pinturas que estaban en Rumanía han sido movidas al extranjero, al este, en mi opinión a Moldavia. Un ruso lipovan las llevó al exterior", dijo sin dar detalles, en referencia a una minoría étnica rusa que vive en Rumanía. Dancu dijo que las otras dos obras robadas estaban en Bélgica.

"Radu Dogaru se negó a decir dónde están las cinco pinturas. Radu dijo: 'Si los holandeses no quieren llevarme, nadie verá las pinturas'".

"Radu no quiere cooperar más con las autoridades rumanas porque no confía en el sistema judicial rumano", dijo el abogado.

Volvió a negar que hubiera quemado las obras de arte.