Varios miles de personas se manifestaron este viernes al margen del partido de clasificación mundialista que disputaron Hungría y Rumanía a puerta cerrada como consecuencia del comportamiento antisemita de los aficionados húngaros, constató un periodista de la AFP.

Convocados por el partido de extrema derecha Jobbik, los seguidores húngaros protestaron contra la sanción impuesta después de los incidentes racistas y antisemitas ocurridos en un partido precedente que enfrentó a Hungría con Israel el pasado 15 de agosto.

Durante ese partido, que acabó con empate a un gol, los hinchas húngaros profirieron insultos como "sucios judíos" y gritaron "Buchenwald" (en referencia a un campo de concentración nazi en Alemania) o "Viva Mussolini". Durante la interpretación del himno israelí, además, muchos aficionados se volvieron de espaldas al terreno de juego.

Los manifestantes se concentraron posteriormente en un lugar de la capital para seguir el partido por una pantalla gigante de televisión. La federación húngara organizó otra proyección del partido en pantalla gigante, a la que acudieron unas 4.000 personas.