Con la excepción de la empresa austríaca BauMax y la alemana Obi que abandonaron Rumanía en 2014, la mayoría de los grandes inversores de los dos países (Austria y Alemania) han consolidado sus operaciones locales durante el último año, informó el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), que cita un artículo de Business Review.

Los principales factores por los que tanto las empresas como los particulares alemanes y austríacos han invertido en el mercado local desde el principio de los años 90 son: el emplazamiento geográfico del país, el tamaño del mercado local y el coste y cualificación de la mano de obra en Rumanía. Además, tal y como asegura a Busines Review el Consejero comercial de la Embajada de Austria en Rumanía, Rudolf Lukavsky: “Existe una afinidad cultural indudable entre Rumanía y Austria”.

Según palabras de Lukavsky sobre futuras inversiones austríacas en Rumanía: “la mayoría de las empresas austriacas con un tamaño considerable ya están presentes en Rumanía, por lo que se trata de inversores que ya están en el país y buscan ampliar su presencia aquí”. Representantes de la Embajada y de la Cámara de Comercio e Industria alemana en Rumanía comparten la opinión de Lukavsky.

Sebastian Metz, director general de la Cámara de Comercio e Industria de Alemania en Rumanía, ha asegurado a Business Review: “Rumanía tiene todo lo que necesita para convertirse en un centro de investigación y desarrollo. En este sentido, un hecho importante ha sido la ley de este año relativa a las invenciones de los empleados. Es particularmente importante para la industria de la automoción donde hay numerosas empresas alemanas presentes. Sin embargo, en Rumanía la I+D representa sólo el 0,4% del PIB mientras que en Alemania supone casi el 3%”.

Por otra parte, sobre la necesidad de estabilidad normativa en Rumanía “es esencial que las empresas tengan una base fiable sobre la que calcular sus gastos e ingresos. En el pasado ha habido grandes quejas sobre los frecuentes cambios del Código fiscal, la introducción de nuevos impuestos y los continuos cambios del marco jurídico para las empresas”, según afirma Sebastian Gromig, jefe de la Sección Económica y Comercial de la Embajada de Alemania en Bucarest. Además de la estabilidad y la predictibilidad en los cambios legales, otra de las cuestiones que preocupan a los inversores austríacos y alemanes son las infraestructuras y las autoridades responsables de las mismas.

En este sentido, Sebastian Metz comenta que: “El problema con las infraestructuras no es el dinero, ni que no haya constructoras con suficiente experiencia para construir carreteras, el mayor problema es la falta de transparencia en las adjudicaciones públicas, así como la falta de formación y gestión en la administración pública”.

Según Sebastian Gromig, otro problema es la dificultad a la hora de encontrar personal cualificado para la industria manufacturera en particular y en regiones como Transilvania y Banat. En este sentido, los inversores creen que el sistema de educación dual, que ha demostrado su eficacia tanto en Austria como en Alemania, puede ayudar a Rumanía en este aspecto. Algunas empresas alemanas han empezado ya a implementar este sistema en Rumanía con buenos resultados.