Escribir sobre turismo, como fue mi último artículo, da bastante más de sí que hacerlo sobre la evolución del consumo. Y desde luego es más ameno. Pero el consumo privado es una columna esencial en el edificio de la recuperación, una pieza básica en el puzzle del crecimiento y no lo puedo obviar…. Cuanto más grande sea, más grande hará la imagen final.

José Miguel ViñalsFoto: Hotnews

En 2014 no nos vamos a quejar: El consumo minorista creció un 7% respecto al 2013.

La noticia es bastante buena y confirma al susodicho como una de las bases de la recuperación del país.

El siguiente cuadro da fe de la evolución de esta variable desde enero 2010 hasta diciembre 2014. La línea azul representa la del consumo minorista total, la rosa la de la alimentación, la verde la de productos no alimentarios y la roja la del consumo de carburantes.

Repasemos la evolución de estos 5 años y de los 4 anteriores… Aunque no disponga aquí del cuadro, créanme: en 2006 y 2007 los rumanos compraban como si les fuera la vida en ello. Fueron años de inauguración de grandes centros comerciales y de crédito fácil, aunque no barato.

Los precios del inmobiliario se dispararon y todo el mundo se sintió rico. Algo parecido a lo de España, pero con la diferencia que en España llevábamos años de bonanza y la vivíamos sin darnos cuenta, como si fuese un derecho divino, mientras que aquí justo empezaban a poder comprar más allá de lo imprescindible para la supervivencia. Veían el mundo en colores, y claro, quisieron recuperar el tiempo perdido.

Una conjunción astral favorable: grandes remesas llegaban de los emigrados a otros países, grandes inversiones extranjeras y burbuja inmobiliaria,… mucho dinero, pero duró poco. Y a las 12 de la noche del 31 de diciembre de 2008 la carroza se convirtió en calabaza y bruscamente se acabó el sueño.

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