​La masiva desaparición de la industria desde la caída del régimen comunista en 1989 y la pérdida de puestos de trabajo, acentuada por la crisis financiera, han provocado “una anomalía económica” en Rumanía: más pensionistas que asalariados, según publicó hoy el periódico Ziarul Financiar.

La economía “solo puede funcionar así mediante el déficit”, señaló el diario.

En 1990, Rumanía contaba con 8,1 millones de asalariados y 3,5 millones de pensionistas, según el Instituto Nacional de Estadística; en 2012, las cifras se invirtieron dramáticamente: 4,3 millones de trabajadores y 5,3 millones de pensionistas.

“Al actual ritmo, creo que en menos de diez años en Rumanía no se podrá pagar más las pensiones”, opinó el profesor Mircea Costa, que resaltó la falta de estrategia a largo plazo para crear empleos.

De los asalariados, 3,1 millones de personas trabajan en el sector privado y el resto en la administración pública.

Además, se estima que entre 3 y 4 millones de rumanos trabajan en negro, sobre todo en la agricultura de subsistencia.

El aumento de pensionistas se debe a que los Gobiernos han impulsado las prejubilaciones para evitar el desapego de la sociedad en vez de reestructurar las compañías estatales mediante despidos, explicó Cosea.

El número de empleados del sector industrial disminuyó de manera colosal.

Uno de los ejemplos más visibles es el combinado siderúrgico Arcelor Mittal, que empleaba a 27.000 personas en 2000 y ahora solo cuenta con unos 8.000 trabajadores a finales de 2012.

Desde 2000, más de tres millones de rumanos emigraron al extranjero, unos 800.000 de ellos residen en España.

El presidente de centroderecha, Traian Basescu, mostró su preocupación por la escalada del desempleo al pasar del 6,7% de la población activa en diciembre de 2012 al 7,6% en junio.

Rumanía mantiene su intención de formar parte de la zona euro en 2015 aunque reconoce que los actuales datos económicos dificultan este objetivo.