El Gobierno rumano anunció este miércoles haber adoptado el proyecto de presupuesto de 2013, que se basa en un crecimiento ecónomico del 1,6%, una inflación del 4,3% y un déficit del 2,1%.

"Se trata de un presupuesto con el que cumplimos nuestros compromisos más importantes, mantenemos las inversiones y asignamos más dinero a la cofinanciación de proyectos europeos", declaró el primer ministro rumano, Victor Ponta.

El jefe del Gabinete se reunió con una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea, que permanecerá hasta el 29 de enero, para abordar la previsión del crecimiento económico a lo largo de este año.

El Gobierno revisó a la baja sus pronóstico de crecimiento del 1,8 por ciento al 1,6 por ciento, tras las conversaciones con el FMI.

El déficit pasó a incrementarse del 1,8 por ciento al 2,1% debido a los retrasos de los pagos de los hospitales hacia sus proveedores.

Además, el Gobierno Ponta subirá el salario mínimo de los 700 lei (160 euros) a los 800 lei (180 euros) y aumentará las pensiones un 4 por ciento.

Debido a los bajos ingresos y al aumento del gasto público, el Gabinete de centroizquierda ha aprobado más impuestos sobre las compañías de gas, petrolíferas y mineras, con las que el Estado prevé recaudar unos 700 millones de euros.

El Ejecutivo se propone alcanzar la tasa de absorción de los fondos estructurales y de cohesión entre el 50 por ciento y 80 por ciento hasta 2015.