El Tribunal de Apelación de Bucarest redujo hoy las condenas aplicadas a dos ciudadanos rumanos por haber robado en octubre de 2012 siete obras maestras del museo Kunsthal de Rotterdam, entre ellas un Picasso, un Gauguin y dos Monet, aún en paradero desconocido. Radu Dogaru y Eugen Darie, que fueron condenados a seis años y ocho meses de prisión por un instancia de Bucarest a finales de septiembre, han visto recortada su sentencia a seis años para el primero y cinco años y cuatro meses para el segundo.

La fiscalía rumana señaló que los perjuicios provocados por el bautizado en Holanda "robo del siglo" ascienden a los 18 millones de euros.

Un tercer acusado, Adrian Procop, fue arrestado en diciembre en Reino Unido, mientras que la madre de Dogaru está acusada de haber prestado ayuda material a los ladrones.

En un primer momento, Olga Dogaru llegó a declarar que había quemado los lienzos para proteger a su hijo haciendo desaparecer las pruebas del robo, aunque luego se retractó.

Un peritaje de expertos rumanos concluyó que existen restos de tres o cuatro cuadros entre las cenizas halladas en la estufa de la acusada, aunque no pudo precisar que sean los cuadros desaparecidos.

Mientras tanto, otro proceso se encargará en los próximos meses de determinar si las obras maestras fueron quemadas en la casa de Olga Dogaru, en un remoto pueblo situado al este de Rumanía.

Su hijo aseguró luego que los cuadros estaban en posesión de un amigo suyo, el ucraniano Vladimir Vladimirenko, de quien desconocía su paradero, e incluso propuso entregar cinco cuadros a la Justicia si el juicio se trasladaba a Holanda, donde las leyes son menos severas.

Asimismo, se hallan imputados Mihai Alexandru Bitu, que supuestamente ayudó a los dos ladrones a intentar vender las obras, y Petre Condrat, un exmodelo que reconoció haber visto dos lienzos robados, un Matisse y un Gauguin, en su encuentro con un potencial comprador en Bucarest.

El robo se perpetró en apenas tres minutos en la madrugada del 16 de octubre de 2012, después de haber forzado una puerta del museo en Rotterdam.

Pese a su valor, ninguno de los lienzos estaba protegido por un sistema de alarmas, lo que permitió que los ladrones se llevaran las obras en bolsas en un atraco improvisado, según reconocieron.

Los ladrones se hicieron con "Cabeza de Arlequín", de Picasso; "La Lectora en Blanco y Negro", de Matisse; y "El Puente Waterloo de Londres", de Monet.

Además, se apoderaron de "El Puente Charing Cross de Londres", también de Monet; "Mujer delante de una ventana abierta, llamada la novia", de Paul Gauguin, "Autorretrato", de Meyer de Haan, y "Mujer con los Ojos Cerrados", de Lucian Freud.