Tras negarlo durante años, el ex director del Servicio Rumano de Información –y entonces asesor en materia de Seguridad del presidente– admitió recientemente que tal organismo rumano había permitido a Estados Unidos abrir uno o dos centros de detención en el país, y atribuyó esta cooperación a su apuesta por la incorporación de Rumania a la Organización del Tratado del Atlántico Norte,informó este martes Amnistía Internacional (AI).

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El informe del Senado hace referencia a un "centro de detención negro" cuyos datos se corresponden estrechamente con información pública sobre una instalación secreta de la CIA en Rumania. Según informes, Rumania recibió millones de dólares del gobierno estadounidense. Las autoridades rumanas aseguran que han iniciado una investigación y que han solicitado una versión completa y sin editar del informe del Senado.

Ante la publicación de un informe del Senado de Estados Unidos que revela nuevos detalles sobre las operaciones secretas de detención, interrogatorio y tortura de la CIA en el marco de la estrategia global de "guerra contra el terror" de EE. UU., los gobiernos europeos que colaboraron en dichas operaciones deben actuar con urgencia para llevar a los responsables ante la justicia. Así lo ha manifestado hoy Amnistía Internacional en un nuevo documento informativo.

"Breaking the conspiracy of silence: USA's European 'partners in crime’ must act after Senate torture report" vincula datos del informe del Senado con información procedente de fuentes abiertas de información sobre la presunta existencia de instalaciones secretas en Lituania, Polonia y Rumania. También según fuentes abiertas, los gobiernos de Alemania, Macedonia y el Reino Unido facilitaron estas operaciones. En algunos casos, estos gobiernos recibieron millones de dólares estadounidenses a cambio de su connivencia con la CIA.

El documento también destaca que estos gobiernos no han respondido adecuadamente a la hora de realizar investigaciones exhaustivas y eficaces.

"Sin la ayuda de Europa, Estados Unidos no habría podido llevar a cabo detenciones y torturas en secreto durante tantos años. El informe del Senado muestra claramente que los gobiernos extranjeros fueron vitales para el 'éxito' de las operaciones de la CIA, y los indicios acumulados a lo largo de casi un decenio apuntan al papel clave de ciertos aliados europeos", ha afirmado Julia Hall, experta de Amnistía Internacional sobre los derechos humanos y lucha contra el terrorismo.

"Basta de negar y encubrir los hechos. Los gobiernos no pueden seguir amparándose en el secreto de estado y en razones infundadas de 'seguridad nacional' para ocultar la verdad acerca de su papel en casos de torturas y desapariciones de personas. Es hora de obtener justicia para todas las personas sometidas a las espantosas prácticas que han caracterizado a las operaciones ilegales de lucha contra el terrorismo, prácticas como los simulacros de ahogamiento, las agresiones sexuales y los simulacros de ejecución."

"El asombroso alejamiento del Estado de derecho que ha experimentado Estados Unidos desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 supone una advertencia para todos los gobiernos que están lidiando con crímenes de tal violencia. Dejar de lado los derechos humanos y las libertades civiles es moral y legalmente incorrecto, margina a ciertas comunidades y sirve de ejemplo peligroso para otros gobiernos dispuestos a vulnerar los derechos de las personas con el pretexto de proteger la 'seguridad nacional'", ha afirmado Julia Hall.

"Las leyes, políticas y prácticas antiterroristas deben respetar los derechos humanos y la dignidad fundamental de las personas. Este principio resulta de especial importancia ante la delicada situación actual en Europa, donde los gobiernos de Francia y otros países aún están asimilando el horror de los atentados de París", ha afirmado Julia Hall.

El informe del Senado ha provocado respuestas de varios cargos y ex cargos europeos, entre ellas la de admitir haber participado en las operaciones de la CIA. El informe del Senado no nombra expresamente a ningún país de Europa, pero tanto la información procedente de fuentes públicas dignas de crédito como la obtenida por Amnistía Internacional muestran una correlación clara –y, a menudo, precisa– con los datos sobre centros de detención secreta y torturas llevadas a cabo por Estados Unidos con la ayuda de sus socios en los gobiernos de otros países,