En medio del debate público sobre la creación de un nuevo tratado europeo y la presión británica para una reducción de la influencia de la UE comienza una nueva presidencia dirigida por Irlanda. En qué medida el nuevo moderador del debate público en los próximos meses tendrá en cuenta las demandas de Rumanía sobre la integración de Schengen y las expectativas del presupuesto de la UE. Para aquellos que no conocen cada semestre de la Unión Europea está conducido de un país que organiza las actuaciones de las instituciones y los debates europeos. En este caso es Irlanda, con el apoyo de los otros dos países, Lituania y Grecia, que se harán cargo de la presidencia después.

Esta es la séptima vez que Irlanda preside la Unión Europea, la última vez fue en 2004. Durante la anterior presidencia irlandesa de la UE, Rumanía completó 25 de los 30 capítulos de negociación para la adhesión a la UE. La diferencia de ese período es el clima de tensión, pero a nivel europeo. Por un lado tenemos el Reino Unido, que busca limitar el papel y la influencia de la UE en las actividades económicas y se opone a que sea posible una supervisión bancaria y el otro, un movimiento europeo para reforzar la UE a través de la creación de una Unión Bancaria Europea y la firma de un nuevo tratado.

Por otra parte, Irlanda está conducida por un presidente y una mayoría gubernamental de izquierda. La persona responsable de la coordinación de las actividades de la presidencia es Eamon Gilmore, ministro de Relaciones Exteriores y Comercio de Irlanda. Gilmore no es sólo un miembro del Gobierno, sino también el líder del Partido Laborista irlandés desde 2007. Con un pasado en los movimientos sindicales de los estudiantes, Gilmore viene de una familia de agricultores que se beneficiaron de medidas de protección social.

Ateo confirmado, Gilmore criticó las medidas del anterior gobierno de derechas que favorecieron a la banca. En este contexto, las prioridades de la Presidencia irlandesa son claras: la competitividad de la UE, la creación de puestos de trabajo y la Unión Bancaria y el presupuesto de la UE para el periodo 2014-2020. Además, quiere mejorar las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos.

En el medio de esta ambiciosa agenda, Rumania parece ignorarse. Por ejemplo, aunque todos presidencias de la UE desde 2011 hasta hoy en día se ha discutido sobre la adhesión de Rumanía a Schengen como una prioridad, ésta ha desaparecido de la agenda de Irlanda. Por otra parte, cuando nos referimos al presupuesto de la UE, el Gobierno irlandés apoya la ampliación los fondos europeos. Por tanto, no sólo los más pobres tendrían derecho a estos fondos, sino Irlanda, Portugal y España, no sólo la Europa del Este.

Sin embargo, una ventaja pasa por pertenecer a la misma familia política, socialdemócrata entre los Ejecutivos irlandés y rumano. Pero si esto se convertirá en una ventaja para Rumania queda por ver, o más bien a considerar, el grado en que el Gobierno rumano sabrá cómo interpretar las ambiciones irlandeses en interés de Rumanía.