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El soborno, "cáncer" del calamitoso sistema sanitario rumano

de Redacción     HotNews.ro
Miercuri, 10 august 2016, 17:56 Espanol - reportajes

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Foto: sxc.hu
El soborno, a la orden del día en el sistema sanitario de Rumanía, caracterizado por la corrupción, la mala gestión y muy bajos sueldos de los médicos, ha sido comparado con una enfermedad letal por el ministro rumano de Salud, Vlad Voiculescu, publica el diario La Vanguardia, que recoge un reportaje de la agencia EFE.

"La corrupción en la sanidad es simplemente un cáncer", afirmó recientemente el político.

"El soborno en el sistema sanitario es un poco más grande que en los demás (sistemas)", había dicho ya días antes la fiscal jefe Laura Kovesi.

Sin duda, son los ciudadanos de a pie los que pagan las graves consecuencias de esta situación.

Un ejemplo es el caso de Cristina Roman, quien se desplaza cada día a un hospital público de Bucarest para estar junto su padre, enfermo de cáncer de laringe.

Su sueldo apenas llega a los 500 euros, ligeramente superior a la media del segundo país más pobre de la Unión Europea (UE), a lo que suma otros 150 euros de las pensiones de sus padres.

Con un enfermo en la familia esos ingresos son insuficientes.

"Hemos de dar un soborno de unos 250 euros cada semana si queremos recibir un buen trato del personal y adquirir el tratamiento que ofrece el centro", cuenta a Efe Roman.

No hay otra salida, así que "entrego un sobre con esa cantidad", añade realmente enfadada.

Hay cientos de sobornos a diario en Rumanía.

"Como no es una urgencia tiene un 'contra coste' de unos 100 lei (22 euros)", le dijeron a Cosmin Dumitrescu cuando acudió a urgencias por un tapón en el oído, después de que lo mandaran de un centro a otro para que fuera atendido.

Sin factura alguna, dejó un billete encima de una mesa ante las miradas indiferentes de la enfermera y la especialista, relata a Efe Dumistrescu mostrando su indignación.

En Rumanía, dos de cada diez embarazadas acuden al hospital solo a punto de parir por falta de recursos económicos, pese a conocer los riesgos que supone para la vida del bebé y de ellas mismas esperar hasta el último momento.

"Cuando vas a dar a luz, te ingresan en el hospital y tienes que ir soltando 'pequeños detalles' (soborno). Si no lo haces, nadie te hace caso", detalla una mujer en el documental "Estoy embarazada en Rumanía", del director español Jesús del Cerro.

Mientras que la media de la tasa de mortalidad infantil en la UE ronda el cuatro por ciento, en Rumanía supera el nueve por ciento.

El presidente del Colegio de Médicos de Rumanía, Gheorghe Borcean, justifica el soborno, en parte, por la costumbre del rumano a ofrecer algo a cambio de lo que recibe, pero, sobre todo, por la mentalidad que esculpió el comunismo durante varias décadas.

"Una directiva soviética encubierta señalaba que los salarios de los funcionarios fuesen bajos para que recibieran sobornos y, luego, poder ser chantajeados ante cualquier sublevación contra el régimen", explica a Efe Borcean.

Aunque se desconoce la cifra exacta, miles de médicos continúan marchándose del país por los irrisorios sueldos -un doctor puede ganar un poco más de 600 euros como máximo-, una triste realidad que socava la calidad del servicio médico.

"Me llaman colegas para que les interprete un electrocardiograma de un paciente que ha sufrido un ataque al corazón", revela a Efe Tudor, un médico de urgencias de Bucarest, con un sueldo que roza los 400 euros.

El presidente del Colegio de Médicos achaca el calamitoso estado de la salud pública a los continuas modificaciones de las leyes y a los escasos recursos financieros destinados al sector: unos 6.000 millones de euros, lo que equivale a un cuatro por ciento del PIB.

Pero Borcean, al igual que otros analistas políticos, culpan de la mala gestión del dinero a estos centros de salud.

"También existe la corrupción al más alto nivel, como se ha demostrado hace poco con el escándalo por el uso de los productos de limpieza de mala calidad en los hospitales públicos", asegura el especialista.

Según una investigación periodística del diario Gazeta Sporturilior, la empresa proveedora de los detergentes diluía tanto el desinfectante que su efecto era nulo, mientras que el coste de venta superaba hasta diez veces el precio de mercado.

"No hay un rumano que no conozca a alguien que haya entrado al hospital con una enfermedad y haya salido con dos", asevera Catalin Tolontan, el periodista que destapó este escándalo.

Según los médicos, un 20 por ciento de los hospitalizados se contagian de una nueva enfermedad en el centro de salud en el que ha ingresado.

"Todos daban la espalda a este asunto. Todos los sabían, los médicos y las autoridades; hasta los servicios secretos", concluye Tolotan.























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